
Etapa I: Construcción de viviendas de emergencia
En un principio, nuestros esfuerzos se orientan a satisfacer la necesidad de una casa a través de la construcción de una vivienda de emergencia para familias que se encuentran en situación de extrema pobreza. Esta primera etapa constituye la “puerta de entrada” para que muchos jóvenes voluntarios que no han tenido la oportunidad de acercarse a la realidad de los asentamientos, participen de una experiencia social de alto impacto físico y emocional.
El proceso de construcción establece los primeros vínculos de confianza con los pobladores y líderes de la comunidad, validando una relación que nos permite posteriormente un trabajo más permanente en las comunidades.
La vivienda de emergencia es una casa de madera prefabricada, de 18 metros cuadrados (6 metros de frente por 3 metros de fondo). Se construye sobre la base de 15 pilotes o bases que la aísla del suelo y por ende la protege de la humedad, inundaciones y plagas. Tiene una durabilidad promedio de 7 años (plazo en el que esperamos incorporar a toda la sociedad movilizando los recursos necesarios para una solución definitiva), y puede ser edificada en 2 días por una cuadrilla de 8 a 10 jóvenes voluntarios en conjunto con la familia beneficiada.
La vivienda a construir es básica, es un primer paso entre la pobreza total y la vivienda definitiva. Es una casa fácil de construir y muy económica, lo que posibilita estar al alcance de las familias con menores recursos y la participación de jóvenes voluntarios en la construcción. Se trata de una solución que permite contar con un lugar íntimo y protegido, desarrollar un espacio para la familia, y lo más importante, generar el sentimiento de propiedad alcanzado gracias al esfuerzo y al ahorro (los beneficiarios pagan el 10% del valor de la vivienda) y no como resultado de una acción puramente asistencialista.
En el Ecuador nuestras viviendas son fabricadas por Hogar de Cristo.